DESFIBRILADOR CARDÍACO

¿Qué es un desfibrilador cardíaco o cardiodesfibrilador?

Un desfibrilador cardíaco o cardiodesfibrilador es un aparato electrónico portátil que diagnostica y trata arritmias malignas (taquicardia ventricular o fibrilación ventricular)  causantes de la mayoría de paradas cardiorrespiratorias.  Dicho dispositivo genera una corriente eléctrica de suficiente magnitud que atraviesa el miocardio despolarizando simultáneamente las células miocardíacas y permitiendo que se restablezca un ritmo eléctrico normal. Hay diferentes desfibriladores según el grado de autonomía:

  • Manuales: de uso hospitalario, presenta una pantalla donde aparece el ritmo del paciente a través de los electrodos y es el médico quien valora el ritmo y decide si se aplica o no descarga.
  • Semiautomático (DESA): de uso extrahospitalario, el dispositivo detecta el ritmo del paciente a través de los mismos electrodos y aconseja o no la descarga, siendo la persona que lo haya puesto en funcionamiento quien tiene que apretar el botón para aplicarla. Este es el dispositivo que nos encontraremos mayoritariamente en lugares públicos y transitados.
  • Automáticos (DEA): es igual que el DESA, pero una vez se detecta el ritmo del paciente a través de los electrodos pegados en el tórax, se aplica directamente la descarga si el dispositivo la considera indicada.

Todos ellos constan de una fuente de alimentación capaz de proporcionar una corriente eléctrica, así como de un condensador que puede cargarse hasta un nivel de energía predeterminado y, también, de dos electrodos que se pegan sobre el pecho del paciente, a través de los cuales se descarga el condensador de corriente.

¿Para qué sirve un desfibrilador?

En toda situación de parada cardiorrespiratoria (persona inconsciente y que no respira) se debe solicitar un desfibrilador externo semiautomático (DESA), y aplicarlo en cuanto se tenga. Es fundamental que se realice lo más precoz posible. La desfibrilación en los 3-5 primeros minutos del colapso puede producir tasas de supervivencia tan altas como 50-70%. El dispositivo va a detectar el ritmo cardiaco del paciente y  te dirá si dicho ritmo se beneficia de descarga (FV- fibrilación ventricular o TV-taquicardia ventricular) o no (asistolia o actividad eléctrica sin pulso-AESP). Tanto si se aplica o no la descarga, se reiniciará el masaje cardiaco inmediatamente hasta que el paciente recupere algún signo vital o hasta que pasen dos minutos, en los que el DESA te avisará de nueva lectura y te pedirá que te apartes del paciente.

Funcionamiento de un desfibrilador


En primer lugar, como cualquier aparato electrónico, el primer paso para hacer funcionar un desfibrilador será encenderlo (apretando el botón de encendido o abriendo el aparato). Una vez encendido debes conectarlo con el paciente a través de los electrodos, que son dos parches autoadhesivos que debes pegar en el dorso del paciente como te indican los dibujos que aparecen en los mismos parches. Para su buen funcionamiento, los desfibriladores externos actuales te van indicando, paso a paso, todo lo que debes hacer una vez se enciende:

  • Observar las pegatinas (electrodos) y pegarlas donde te indica el dibujo que tiene cada una de ellas. Te recordará que debes pegarlas bien hasta que el dispositivo pueda captar señal del ritmo del paciente.
  • Te pedirá que te alejes porque va a analizar el ritmo.
  • Te dirá si está o no indicada la descarga eléctrica y, si está indicada, te recordará que debes estar alejado del paciente.
  • Si está indicada, se encenderá de forma parpadeante un botón rojo que debes presionar para aplicar la descarga.
  • Una vez se administre o no la descarga, te recordará que debes comenzar nuevamente con las compresiones torácicas, indicándote incluso la velocidad de las mismas y recordándote, sin dejar de marcarte el ritmo, que debes dar dos insuflaciones.
  • Durante los dos minutos de masaje cardiaco te recordará la postura adecuada para realizar las compresiones y cómo debes hacer dicho masaje.
  • Cada dos minutos te pedirá que te alejes para volver a analizar el ritmo y ver si está o no indicada la descarga y, nuevamente, te recordará que debes iniciar las compresiones torácicas. Y así sucesivamente hasta que llegue la ayuda médica (112), recupere los signos vitales o el reanimador esté exhausto.

Los desfibriladores son dispositivos que están conectados de manera permanente a la red de emergencias de la Comunidad de Madrid SUMMA 112, de forma que, en el momento de su uso, activan la actuación de la red de emergencias.

Todos estos desfibriladores son de funcionamiento muy sencillo e intuitivo, para que pueda ser utilizado por cualquier persona con conocimientos mínimos y básicos para ello. Si no hubiera una persona con formación suficiente, el servicio de emergencias a través del  teléfono 112 podrá autorizar a cualquier otra persona para el manejo del desfibrilador, con supervisión del proceso.  No se debe retirar nunca del paciente los electrodos (o pegatinas) aunque recupere signos vitales (comience a respirar, se intente levantar…), puesto que puede volver a presentar una nueva parada cardiorrespiratoria.

¿Cómo utilizar un desfibrilador?

Si se da una situación de parada cardiorrespiratoria (persona inconsciente y que no respira) se debe reclamar un desfibrilador externo semiautomático (DESA) lo antes posible y ponerlo en funcionamiento rápidamente.

El primer paso, como se hace con todo aparato electrónico, para que funcione un desfibrilador deberemos encenderlo (ya sea con el botón de encendido o abriendo el aparato). Una vez encendido, se deben conectar los electrodos al paciente, pegando los dos parches autoadhesivos en el dorso del paciente, tal y como indican los dibujos marcados en los propios parches. Para su buen uso y tratamiento, actualmente los desfibriladores externos van dictando todas las indicaciones necesarias, paso a paso, para que el reanimador las siga. Es imprescindible que cada una de las instrucciones se lleve a cabo fielmente y sin distracciones.

Como valor añadido, todos estos aparatos están conectados con la red de Emergencias de la Comunidad de Madrid (SUMMA 112), por lo que, si se llegase a activar el desfibrilador, se mandaría automáticamente una señal al equipo de Emergencias, que enviaría rápidamente un equipo médico al lugar de los acontecimientos.

El uso de los desfibriladores es sencillo e intuitivo, por lo que, generalmente, cualquier persona con conocimientos básicos pueda llevar a cabo el proceso. Sin embargo, si no hubiese cerca una persona con formación suficiente, los agentes de Emergencias podrán guiar al reanimador durante todo el proceso.

Es de vital importancia recordar que no se deben retirar nunca los parches/electrodos del paciente aunque este haya recuperado los signos vitales o recobrado la conciencia, ya que podría recaer en cualquier momento y presentar un paro cardiorrespiratorio de nuevo.

Obligación de tener un desfibrilador

En España, la normativa sobre la tenencia y uso de un desfibrilador externo automático (DEA) o semiautomático (DESA) depende de cada Comunidad Autónoma.  En la Comunidad de Madrid, el  Decreto 78/2017 de 12 de septiembre regula el uso de desfibriladores fuera del ámbito sanitario:

Los espacios que tienen obligación de tener un desfibrilador son los siguientes:

  • Grandes establecimientos comerciales, cuya superficie de exposición o venta sea superior a 2500 m2.
  • Los aeropuertos.
  • Las siguientes instalaciones de transporte: estaciones de autobuses y ferrocarril en poblaciones de más de 50.000 habitantes, estaciones de metro, ferrocarril y autobús con una afluencia media diaria igual o superior a 5000 personas.
  • Los establecimientos públicos con un aforo igual o superior a 2000 personas.
  • Los establecimientos dependientes de las Administraciones Publicas en poblaciones de más de 50.000 habitantes y con una afluencia media diaria igual o superior a 1000 usuarios.
  • Las instalaciones, centros o complejos deportivos en los que el número de usuarios diarios sea igual o superior a 500 personas.
  • Los establecimientos hoteleros con más de 100 plazas.
  • Los centros educativos.
  • Centros de trabajo con más de 250 trabajadores
  • Centros residenciales de mayores a partir de 200 plazas de residentes.
  • Todas las clínicas dentales de la Comunidad de Madrid.

La obligación de tener un desfibrilador también incluye que se deban instalar en un lugar visible y que estén señalizados mediante la señalización universal recomendada por el Comité Internacional de Coordinación  sobre Resucitación (ILCOR).  Además, toda instalación de un desfibrilador externo deberá ser notificada a la Consejería competente en materia de Sanidad, indicando el lugar donde va a quedar instalada y las características técnicas del mismo.

Desfibrilador externo automático o DEA

Un desfibrilador externo automático o DEA es un aparato electrónico portátil que diagnostica y trata arritmias malignas (taquicardia ventricular o fibrilación ventricular) que causan la mayor parte de las paradas cardiorrespiratorias. Este desfibrilador genera una corriente eléctrica de tal magnitud que atraviesa el miocardio despolarizando así, simultáneamente, las células miocardíacas y permitiendo un restablecimiento del ritmo eléctrico normal.

Los desfibriladores externos Automáticos (DEA) son aquellos que una vez la máquina detecta el ritmo del paciente a través de los parches pegados en el tórax (electrodos), se aplica la descarga inmediatamente, solo si el dispositivo la considera indicada, sin actuación por parte de una persona externa.

En España existe una normativa que obliga a la tenencia de un desfibrilador externo automático (DEA) o semiautomático (DESA), dependiendo de a qué Comunidad Autónoma pertenezcas. Los espacios obligados a disponer de desfibrilador son  grandes establecimientos comerciales, aeropuertos, estaciones de autobuses y ferrocarril, estaciones de metro, complejos deportivos, establecimientos hoteleros, centros educativos, centros de trabajo, centros residenciales, clínicas dentales, etc. Estos desfibriladores se deben instalar en un lugar visible y señalizar mediante la señalización universal recomendada por el Comité Internacional de Coordinación  sobre Resucitación (ILCOR).  Además, cualquier instalación de un desfibrilador externo tendrá que ser notificada a la Consejería correspondiente, informando del lugar en el que quedará instalada y los datos técnicos del aparato.